miércoles, 17 de abril de 2013

Feria de Abril

 
HISTORIA 
Corría el año 1.254 cuando el Rey Alfonso X, también llamado el Sabio, hijo de Fernando III, otorgaba el permiso para la celebración en Sevilla de dos ferias anuales, una de primavera en abril y la otra en otoño en San Miguel.
 
En 1.842 dos sevillanos de adopción, concejales del ayuntamiento hispalense, el vasco José Maria Ybarra y el catalán Narciso Bonaplata, pedían la restauración de la feria de abril a Doña Isabel II, que estampó su firma en una Real Orden Confirmativa, señalando su inauguración el 18 de abril de 1.847.
Su sede fue el Prado de San Sebastián, con 19 casetas en las que se comerciaban vinos, aguardientes, chancinos...sin olvidar el mercado ganadero en la Plaza de toros de la Real Maestranza, su razón de ser.
 
Desde entonces y hasta nuestros días por la feria de abril han pasado muchos momentos de esplendor, convulsiones políticas y penurias. Ha conocido dos emplazamientos diferentes y ella misma ha evolucionado desde su origen eminentemente ganadero hasta la feria urbana que es hoy.
Pero desde sus comienzos ha sido la fiesta de la primavera sevillana, un farolillo de luz y color de esta bella ciudad y sus gentes.
Para los que no conocéis la feria de Sevilla, ni nunca habéis oído hablar de ella, solo os diré que es un "evento" que se espera con anhelo durante todo un año, es el momento de compartir con familia y amigos con una copa de rebujito en una mano y en la otra una tapita y si es de jamón, mejor. Las mujeres engalanan las calles y casetas con sus vestidos de volantes, peinetas y flores. Farolillos de colores, caballos, carros, luces y música, así viven los sevillanos su feria de abril.





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